Un senado con las pibas adentro

| Por Lucia Ríos (despedida de la Agencia Télam) | Fotos Cobertura Colaborativa #8A |

Si la única verdad es la realidad, la organización anti derechos surgió con impulso en los últimos meses y a raíz de la marea verde. Durante el #13J apenas superaron las cientos de personas y ni vigilia tuvieron. Aquel día, Raúl Magnasco, presidente de la ONG + Vida, dijo en declaraciones a Télam que había salido un micro desde Tucumán, cuatro desde Rosario y “varios” desde La Plata. Paralelamente, y sólo desde las ciudades de Santa Fé y Rosario, las aborteras sacaron 45 micros. Anoche, las verdes arribaron al Congreso con 100 micros desde la provincia que quiere fabricar Misoprostol. La pregunta que habita la piel de todes es, entonces, ¿quién ganó?

“Nadie duerme hoy, ¿no?”, explotaban el martes a la noche decenas de grupos de Whatsapp. La foto de la manija de una puerta pintada de verde graficaba lo que millones de mujeres, lesbianas, travestis y trans sentían previo a que comenzara la votación en la Cámara Alta. En horas de la tarde de ese día, se cambió el horario de la sesión y nada es casual. La media sanción en Diputados contó con un millón de personas en la calle y fue la antesala de lo que sucedería el 8A. ¿Habría algo de temor? Ellos ya habían movilizado el sábado anterior a la 9 de Julio, donde rezaron y llevaron carteles dignos para que la cuenta Aborto y Confusión se hiciera un festín.

Les pelotudes

Una de las protagonistas de la jornada fue la presidenta del Senado, Gabriela Michetti, que intentó pisar fuerte con ciertas decisiones aleccionadoras para nada sutiles pero que sí pretendían pasar desapercibidas y no lo lograron.

Adelantar la sesión a las 9.30 de la mañana para querer desmovilizar fue una. Otra: en los días previos se conoció que a muchas periodistas feministas de los medios alternativos y autogestivos se les negó la acreditación y a dos de ellas se las declaró “persona no grata”. Nada es casual.

photo5141082425068202154Otra se dio el miércoles a la noche cuando algunas diputadas que habían impulsado el proyecto de aborto legal quisieron acceder a la Cámara Alta. Una de ellas fue Victoria Donda, que describió que no pudieron ingresar porque Gabriela Michetti y Federico Pinedo “modificaron de forma autoritaria el reglamento que permite el libre tránsito de diputados y senadores por el parlamento”. Pudieron entrar gracias a la diputada correntina del FPV Araceli Ferreyra, que se impuso por sobre el muchacho de seguridad que no se movía de su posición y a quien le propuso con poca sutileza: “Sacanos si podés”.

A la tardecita noche, la presidenta del Senado anunció que las fuerzas de seguridad pedían que la sesión termine a las 22. Una tras otra, la oriunda de Laprida marcaba un ritmo decadente de su rol como presidente del Senado.

“Usted no debe conducir”, toreó la vicepresidenta de la Nación al senador Luis Naidenoff en un cruce tenso. Sin darse cuenta, Michetti terminó con el micrófono abierto y una frase para que la Coneja China siga haciendo remeras: “Es un pelotudo, que no rompa las pelotas”.

Pero lo que quedará para siempre en la historia es que Gabriela Michetti le negó la entrada a Norita Cortiñas, lo cual no requiere ningún dato de color más. Es una de las síntesis de los cuatro años de macrismo.

No hay más listas sábanas

Más allá de las ideologías celestes o verdes, la premisa sigue siendo que nada es casual. Quienes en el Senado se expresaron “A favor de la vida” tuvieron posturas que van a ser observadas en los años que vienen, junto con: “No leí el proyecto”, “Hay que regalar plantas a las embarazadas”, “Si una perrita queda embarazada, inmediatamente salimos a buscar a quién regalarle los perritos”.

photo5140900331339753634Quienes defendieron el proyecto a favor del aborto legal propusieron políticas, cifras, dieron voz a la posición de millones de mujeres y personas gestantes y, básicamente, leyeron el proyecto.

Raúl Magnasco aseguró a este medio que la sociedad “es mayoritariamente defensora de las dos vidas”, y también se refirió a una “ola celeste”.

Cuando Magnasco fue indagado sobre próximas presentaciones de proyectos por el aborto legal, aseguró: “Las organizaciones que lo impulsan reciben fondos todos los años para que sea presentado una y otra vez, nada cambiará con el rechazo de ayer, ya que su objetivo no es el consenso social o la aceptación de la voluntad del pueblo, sino justamente dedicarse a empujar la presentación del proyecto”.

Magnasco cierra su mensaje de WhatsApp afirmando que en la vigilia del 8A, los celestes tenían temor de las organizaciones a favor de la legalización del aborto porque son “habitualmente violentas”. Quienes terminaron sufriendo la represión y la persecución después de la votación, sin embargo, fueron los de siempre: los sectores populares, movilizados y organizados. O sea, les verdes.

Entonces, ¿quién ganó?

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