No hay amores que matan, hay femicidas

| Por Lucía Ríos @soylurri |

En noviembre pasado, la escuela de periodismo general organizó diversas charlas con motivo de los 25 años de la escuela. Una de ellas era “Periodismo y boxeo”, la cual moderaban Daniel Guiñazú, Ariel Nesci y Julio Marini, con Martín Coggi como invitado. Guiñazú, además de su rol como periodista, es docente de Deportea. Al ser consultado por el rol de la mujer en el boxeo expresó que “los deportes que no fomentan la parte femenina de una mujer y su belleza, no son para la mujer”. Como si ésta declaración no hubiera sido lo suficiente machista, plana, violenta, vintage y retrógrada, el profesor redobló: “Nunca va a pasar que una mujer sea mejor que el hombre en el deporte”. Y remató: “Si quieren pensar que soy machista, piénsenlo. No me importa”. Debería importarte, Daniel.

Preocupa que en el marco de esa misma charla Daniel Guiñazú haya cuestionado y justificado el femicidio de Alicia Muñiz, asfixiada y luego empujada desde un balcón por Carlos Monzón, asegurando que hay que “analizar los contextos”.

En el libro “Monzón Secreto de sumario”, aparece el siguiente textual del violento boxeador: “Alicia es la mujer que yo necesitaba (…). Le gusta estar a la moda y vive para su bebé. Tiene su auto y sale a visitar a sus amigas. De noche nunca sale si no es conmigo. Cuando Maxi sea más grandecito ella pondrá un negocio y trabajará. Hacemos vida de hogar a muerte”. Más de uno en la actualidad, debe pensar que esto aún vale.

WhatsApp Image 2018-02-14 at 15.21.25En otro pasaje del libro, Beba Lorena, una organizadora de eventos de Punta del Este que trabajó con Muñiz antes de su asesinato, relata: “Alicia me decía que en las peleas con Monzón, cuando él le levantaba la mano, no le quedaban marcas en el cuerpo. No entendía cómo podía ser eso. Monzón tenía terror de que esas peleas trascendieran a la prensa. Y si Alicia hacía una denuncia, él era capaz de darle dinero, regalarle cosas, todo lo que ella necesitara para reconciliarse”, agregó. Y después preguntan por qué no hablamos antes, por qué no hacemos la denuncia, poniendo en duda nuestro testimonio y revictimizando a quienes se animan a hablar.

En la etapa más dura para el gremio de prensa, con casi 3000 despidos desde que asumió el gobierno de Mauricio Macri, preocupa que un semillero formador de profesionales como Tea, tenga docentes a cargo que van en esta dirección, tan a contramano de la época, de la historia, de lo que se palpita.

Gracias a la lucha inclaudicable de los colectivos de mujeres, travestis y trans, estos dichos ya no son permitidos. Les alumnes están diez pasos más adelante y ejercen la profesión mejor que muchos. Mejor que su profesor. Lo mismo pasó con Cordera, y seguirá pasando mientras existan los dinosaurios de siempre queriendo envenenar y confundir. Pero no. No importa si sos profesor, sos Cordera o sos Johny Deep.

Lo que pasa en Tea, ya no quedará en Tea.


Lucía Ríos
Lucía Ríos

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