Siete razonamientos antiabortistas que son cualquiera

| Por Lule Franco y Nico Canedo | Ilustración Flope |

¿Alguna vez te preguntaste en qué te parecés a Mirtha Legrand? Comprobalo leyendo estas representaciones, percepciones, pensamientos, juicios, arquetipos y concepciones sobre el aborto que tienen varias personas, las mismas que después votan, y bueno lo demás ya saben que ocurre.

DISCLAIMER: El texto está escrito en masculino , lo cual no excluye (sino todo lo contrario) de nuestra descripción a muchas mujeres que, lamentablemente, redundan en ideologías tan perjudiciales a su género y que suelen ocupar las primeras filas de las manifestaciones antiabortistas. Disfrute su lectura.

Estar en contra del aborto es estar a favor de la vida

No es errado asociar al aborto con la muerte: los abortos realizados en condiciones precarias son la principal causa de muerte materna en la Argentina (un tercio del total, según el CELS). Pero difícilmente sean esas vidas las que interesan al espécimen en estudio. Él cree que el aborto es asesinato y se limita a decir que no a todos los intentos por despenalizarlo, lo cual daría lugar a condiciones salubres para su realización y por ende a preservar miles de vidas. En tanto no se despenalice, más bien somos nosotros, la sociedad entera con la participación central del Estado y nuestros gobernantes, los que estamos mandando al muere a miles de mujeres, sin contar que les estamos negando la posibilidad de decidir sobre sus propios cuerpos.

Si se despenaliza el aborto se va a usar como método anticonceptivo

El antiabortista piensa que si legalizamos la interrupción voluntaria del embarazo vamos a tener a chicas haciendo filas en las clínicas de aborto como las que hacen las señoras en las boleterías para conciertos de Ricardo Arjona (ese sí que es un tema grave, pero no da charlarlo acá). ¡Por favor! ¡Es un procedimiento médico! ¿A quién en su sano juicio le resulta preferible ir a un hospital a cualquier otra cosa más sencilla y segura como forrarse el pito o tomar pastillas? “Bueno, pero hay gente muy ignorante” dirá como si fuera un mal que le resultara algo ajeno. Pues bien, recordemos la consigna por la despenalización del aborto: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto seguro, legal y gratuito para no morir”. ¡Es el primer concepto! Claro que la sola despenalización en sí misma no es suficiente; tal y como expresa aquél lema, es el último eslabón de una cadena de derechos fundamentales que colaboran con la capacidad para decidir de las personas. No se preocupen, que si le damos a la gente alternativas y conocimiento, todos van a elegir las opciones más rápidas y seguras. No habrá necesidad de poner puertas giratorias en las clínicas (ahora, volviendo al temita Arjona, ¿qué carajo les pasa? en serio… ¡claro, Arjona es unantiabortista!)

El aborto es un tema inmoral que no tiene nada que ver con la pobreza

El aborto, en tanto sea ilegal, es muy parecido a la droga: todos lo hacen, los ricos consiguen de calidad y los pobres consumen paco por cinco pesos, lo más mierda. En el país, según el CELS se practican entre 486 mil y 522 mil abortos por año. El mismo organismo explica que cada año hay más de 50 mil internaciones en hospitales públicos por abortos inseguros. Estas condiciones son desfavorables para las personas de bajos recursos. En su informe, el CELS revela que “las mujeres de nivel socioeconómico medio y alto acceden a una atención sanitaria adecuada y segura y, en general, no sufren complicaciones postaborto. Las de bajos recursos, en muchos casos adolescentes, se ven obligadas a practicarse intervenciones en la clandestinidad y en condiciones sanitarias precarias”.

Le guste o no al antiabortista, su posición va en contra de las más pobres, porque la negativa a ese derecho solo aletarga el estigma. El que está en contra del aborto proclama una supuesta superioridad moral. Bien, que explique entonces desde esa superioridad cuál es la moral de preservar condiciones que literalmente matan a las mujeres más vulnerables. Si la respuesta es que primero hay que terminar con la pobreza para que no existan esas desigualdades, acá en el staff le mandamos besis grandecito, es de un cinismo absoluto proponer como respuesta a un problema urgente la resolución de otro problema que (la historia lo demuestra ampliamente) solo podrá solucionarse a largo, larguísimo plazo.

El aborto es un tema que concierne solo a las mujeres

El antiabortista se caracteriza por tirar mierda mientras se lava las manos (extraño poder mutante que seguramente están evaluando incorporar al repertorio de los X-Men). Opinar sobre algo que no se vive como un problema propio es desubicado, es como entrar a las reuniones de consorcio de edificios de otros y quejarse del volumen de la música. ¿Raro no? Bueno, esa es la postura de muchos varones. Claro, una larga tradición de valores masculinos (mejor conocida como “machismo”) plantea que, en caso de embarazar a una chica, el hombre tiene dos alternativas: quedarse o borrarse. Pero podemos (el peronismo lo hizo, ¿por qué nosotres no?) sostener la necesidad de una tercera posición: terminar el embarazo debería ser una alternativa, no sólo para la mujer, sino para la pareja que está evaluando sus posibilidades ante la perspectiva de traer criaturas a este mundo. El hombre debe recapacitar sobre su participación y su responsabilidad en el asunto. A ver, ¿qué cosas tiene que tener en cuenta un hombre responsable ante la posibilidad de embarazo de su pareja heterosexual? Primero que nada, la cuestión esencial es qué quiere hacer la mujer. Claro que sí. Vengan de a uno si quieren, los tipos que, pobres, sufren porque no se los tiene en cuenta. ¡Es su cuerpo, viejo! Cuando tengamos la ingeniería genética al servicio de embarazar anatomías distintas lo volvemos a charlar. Cuando sea una opción que se embaracen los hombres podremos hablar de una decisión 50-50 (imagínense el lío que va a ser legalizar eso, pero bueno, volvamos a lo nuestro). Hasta entonces la pregunta fundamental es esa. Y si la mujer no sabe qué hacer (lo cual es comprensible) entonces es tarea del hombre ayudarla a decidir en base a pensar en las opciones y las repercusiones tanto de tener a la criatura, como de no tenerla.

Podrá parecerle contradictorio a ciertas personas decir “el hombre es parte” y luego decirle “la que decide es la mujer”, pero no es así. Ambos deciden, pero la decisión sobre la descendencia tiene que basarse en una decisión de la mujer sobre su propio cuerpo, que es prioritaria necesariamente. Nueve meses es mucho tiempo. ¿Quién se compromete a una única actividad por nueve meses, especialmente a una que genera tanta entrega física y emocional? (Con los costos sociales que esta puede implicar: posible pérdida laboral o abandono del rubro profesional, entre otros ejemplos) Ok, los rockeros que se van de gira, pero ellos ganan millones. O sea, es injusto pretender que una persona, sea quien sea, esté obligada a asumir semejante responsabilidad sólo porque sí, sólo porque vino fabricada para eso. Miralo al antiabortista vino fabricado para pensar y no lo está haciendo Chicos, no le hagamos perder el tiempo a la gente, por favor, es algo muy feo.

Y si el hombre no quiere ser padre que no se borre y que lo diga. Tiene derecho a no querer (aunque volviendo a lo anterior, si la mujer quiere tenerlo, bueno… ahí no sé… ¡flaco, esta es una nota a favor de cómo no traer criaturas al mundo! Para pensar cómo hacerlo leete otra revista).

Los antiabortistas son personas correctas, justas y amables

George Carlín, el difunto monologuista estadounidense, dijo una vez de los antiabortistas: “¿cómo puede ser que los que están en contra del aborto son todas personas que no querrías cogerte en primer lugar?”. Bueno, eso. Los antiabortistas son los reyes de la moral y seguro que viven en casas con olor a encierro. Ignoran y si en una de esas llegan a saber qué es un argumento ad hominem como para retrucarnos este punto, que no se hagan los giles porque ellos son los campeones del argumento ad hominem. Son los que quemaban discos de los Beatles porque John dijo que ellos eran más populares que Jesús.

Hay alternativas mejores al aborto. Por eso no es necesario despenalizarlo

Diálogos posibles con un antiabortista:

  • A:  El aborto no es la solución. Hay que educar.
  • X: Bueno, nosotros también queremos que haya educación sexual en los colegios.
  • A:: ¿Qué? ¡Son unos enfermos!

Opción 2

  • A: ¿Para qué legalizar el aborto si tenemos preservativos?
  • X: Porque no siempre son efectivos, preguntale a tus viejos si no.
  • A: Es responsabilidad de la familia.
  • X: ¿Qué cosa? ¿Educar? ¿Legislar? ¿Dar métodos de anticoncepción?
  • A: No sé, pero que se encargue la familia.

No, no y no. Donde no hay intervención del Estado hay zona liberada a la injusticia y a la desigualdad. Sí a la anticoncepción, sí a la educación, sí a la contención familiar, pero sí también al derecho a la interrupción del embarazo porque todo eso puede fallar y especialmente porque los que más plantean que sea eso en vez de lo otro, son los que antes no querían ni anticoncepción, ni educación sexual en los colegios (bah, ¡todavía no quieren! ¿quién los entiende?).

Si no quieren a la criatura que la den en adopción

Es careta preocuparse por la “vida” antes del nacimiento y después no tener ni un mínimo de consideración por lo que resta (que es, casualmente, el tramo más largo). ¿Alguien quiere pensar en los niños? Ellos merecen amor, merecen ser el fruto de una decisión, del deseo de de los adultos que tienen su custodia. Aquí es donde el antiabortista, que suele ser el mismo que le niega a las parejas gays el derecho a adoptar, nos habla, precisamente, de adopción. “Dalo en adopción si no lo querés”, dice. Como si un ser humano se tratara de un mueble para vender en Mercado Libre. Bueno, la comparación es un poco zarpada, ok; es cierto que hay muchos hogares y familias que están dispuestos a darles cariño y contención a niños y niñas sin hogar, pero eso no quita que pasar por el proceso del embarazo debe ser una decisión de la mujer, incluso si eso resulta en dar a la criatura en adopción, cosa que seguirá siendo totalmente viable ya que ningún abortista es evangelista, por suerte, y no le anda diciendo a las personas lo que tienen que hacer ni con sus cuerpos, ni con sus crías.

Sobre esto último se espera la objeción típica respecto a “la falta de opciones del bebé”, como suelen referirse los antiabortistas al embrión, que no, no es un “bebé”, es un embrión, como una semilla de zapallo no es un zapallo y mejor no plantarla si no vas a comer o vender zapallos porque en el mundo sobran los zapallos y no es conveniente traerlos a hogares que no le van a dar el amor y el cuidado que los zapallos merecen.

En definitiva, si usted se encuentra pensando a favor de estas ideas que aquí, amorosamente, contradecimos, le recomendamos leer un poco más y disfrutar mucho de la primavera que está empezando y por ahí lo inspira a cosas más sanas que ser un antiabortista, como a pasear en bicicleta y tener sexo consensuado y seguro (no vaya a ser que tenga que abortar después).


FUENTES


 

Un comentario sobre “Siete razonamientos antiabortistas que son cualquiera

  1. Guauuu cuanto prejuicio, .odio y resentimiento, y desde ya, mi respeto y admiración por la MADRE Y PADRE que dieron vida a estos embriones super inteligentes que creen que para que todos entiendan deben ser violentos. Besitos

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