Cuatro series de Netflix que tenés que ver

| Por Lucía Ríos |

Llega el domingo y con él las ganas de descansar. Acá te proponemos 4 series para acompañar el día y la pachorra. Atenti, el feminismo está más a mano de lo que creés.

1 – Quiero ser Pope.

Esta serie combina tres cosas que le encantan a la audiencia: política, amor y buena pilcha.

La historia de Scandal la lleva adelante Olivia Pope, quien está a la cabeza de una agencia que maneja diversas crisis en plena jungla de Washington y, mientras, tiene un intenso romance con el presidente de Estados Unidos (blanco, lampiño y que, obviamente, está casado y tiene 2 hijos).

¡Y aquí la cuestión!: una mujer, negra, que va adquiriendo poder. Sí, en algún momento se debate entre el amor y su crecimiento personal. Sí, obvio que la minimizan por su género. Y sí, hay escenas de sexo en la Casa Blanca. ¿Pero por qué tenés que ver Scandal? Vas a ver que hay un leve pantallazo de la necesidad (y responsabilidad) que tenemos las mujeres de formarnos, saber, estar y crecer en los lugares de poder.

(La ropa que le ponen a Olivia Pope es para un capítulo aparte. Y cuando ella entra, taconea y pone cara de: “Acá estoy yo”, la amamos fuerte).

2 – Si querés ser tu propia jefa, ponete a laburar

También queremos incluir los últimos lanzamientos (¡y ya cancelados!) y Girlboss es uno ellos. Esta serie está basada en el libro que relata la vida de Sophia Amoruso, fundadora de “Nasty Gal”, quien se armó un zarpado imperio de moda vendiendo ropa de segunda mano por internet. Atenti emprendedoras, si necesitan algún tipo de shock de empuje, esta joyita es para meterle power, cargarse de convicción y arremeter. Al menos un poco.

La historia transcurre en el 2006 cuando, en lugar de Facebook y Twitter, existía MySpace (quién no lo conozca, ¡retírese!) y la gente intercambiaba opiniones en foros (¡qué épocas!). Sophia va descubriendo que a la gente le copa mucho comprar ropa vintage, onda feria americana, así que decide a recorrerlas todas. Cuando encuentra una campera in – cre – í – ble se le prenden todas las lamparitas y explota. Obvio, con todos los obstáculos, como por ejemplo ella misma… ¡que es bastante polémica!

Moraleja: NADA hubiera sido posible sin su mejor amiga, que aparte de ser muy talentosa, fue quien la sostuvo en los momentos más de mierda, incluso cuando Sophia se equivocaba. Sororidad de verdad.

3 – Hablando de poder y Poder

Quienes vimos House of Cards sabemos que Frank y Claire son una pareja con mucha codicia, decisión y astucia. Un equipo casi perfecto para el camino que emprenden. Ella, en un principio, presidiendo una ONG (aburrido, sí, pero se manda altas roscas) y él como senador republicano muy hábil para pensarse en la oficina oval, su máximo objetivo.

Pasan los capítulos y nos damos cuenta que él no podría avanzar en su carrera política sin las herramientas que maneja su hábil compañera. Y qué casualidad, ella va adquiriendo un rol decisivo, se convierte en una imprescindible, y te diría que hasta dudás quién es el/la protagonista de esta serie. Tal es así, que la última temporada dejó la posibilidad de un vuelco más que interesante en cuanto a su desempeño (¡no vamos a spoilear, obvio!).

El año pasado la actriz que interpreta a Claire, Robin Wright, le exigió a Netflix que le pagaran lo mismo que a su compañero, Kevin Spacey, ya que había estadísticas que comprobaban que su popularidad era la misma y que, encima, habían trabajado la misma cantidad de horas. Quizás mister Netflix no se había dado cuenta. ¿No?

(Yendo por el camino de su colega, Olivia Pope, el personaje de Claire también usa una ropa exquisita. ¡Ajjjjj!)

4 – Por favor, todo lo que está bien.

Definitivamente dejamos lo mejor para el final. Netflix tiene a disposición las 4 temporadas de Please like me, la serie australiana que, sin dudarlo, HAY QUE VER.

Esta historia llama la atención, no por la complejidad en sí (que en algunas situaciones aparece), sino por la honestidad en ciertas cuestiones de la vida (padres separados, sexualidad/es, peleas, enfermedades mentales, aborto, y tantas más) y cómo se muestran los vínculos de manera REALMENTE distinta a los que estamos acostumbrados en el tipo de contenidos para un público más jóven, juira al amor romántico. (Cris Morena te haría muy bien ver esto)

Durante la primera temporada, Josh, el protagonista, va surfeando todo el mar del descubrimiento de su homosexualidad, con momentos más que incómodos (los vas a sentir), bizarros, desconcertantes y por supuesto para reír y llorar. Mientras avanza la serie, claramente se complejizan ciertas situaciones y se aclaran otras. Pero Josh es un incómodo empedernido y eso es hermoso. Porque la vida misma y la cultura están tan moldeadas, que los que se salen medio centímetro, nos ponen un poquito ansiosxs… ¡y menos mal!

La serie autobiográfica de Josh Thomas (un drama según él), autor y protagonista de la serie, no tendrá continuación. Así lo anunció el rubio en su cuenta de Twitter. La cuarta temporada fue la última, así que tenemos una joya para atesorar.

Las cuatro temporadas te van a divertir, emocionar, sorprender (BOCHA), replantearte bastantes cosas, odiarlxs por momentos, descostillarte con la gallina transexual (un pequeñísimo spoiler, ¡perdón!), y romper con miles de prejuicios, límites y giladas.

Entregate a la turbulencia de Josh y sus amigxs. Esta historia es de lo más vertiginoso que vimos. ¡Play!


Lucía Ríos
Lucía Ríos

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