Siete tips para un destete feminista

| Por Lule Oke | Foto: Rocío Curia |

Si querés destetar y te da culpa, miedo, inseguridad, he aquí mis siete tips sin comprobación científica, ni aprobados por nadie, para un destete feminista:

#1 MI CUERPO, MI DECISIÓN

A fuerza de marchas, glitter y abrazos aprendiste que si tocan a una tocan a todas, que si duele rajás y que tu cuerpo es tuyo. Te apropiaste de ese pedazo de carne que te envuelve y vas aprendiendo a quererlo así como está: todo derretido y machucado, mientras te haces jueguitos con las tetas. Lo vas queriendo así a pesar de todos, de cada uno de los maltratos que recibiste desde el minuto cero que te hiciste mami, ahí en la sala de un hospital.

Pero cuando de la teta se trata se te mezcla un poco. Tu cuerpo se quiere ir a un spa, está agotado, y tenés un enane que te usa el pezón de sintonizador de radio. Es la invasión, el asedio, es a todo momento, en todo lugar. Como el día que te dejó en tetas en el restorán. Pero lo permitís, porque estúpidos y sensuales hijes, como negarse a esta bola de ternura. Pero guarda con esto: las contradicciones si no se las asumen, te consumen. Repite conmigo: Mi cuerpo mi decisión.

#2 NO SOS VOS SOY YO

Send honestidad. “Mamá no quiere más teta”, “el cuerpo es de mamá y ahora no quiere más” ¿Qué puede salir tan mal de un vínculo honesto? ¿De un límite a tus molestias? Nada puede malir sal cuando se trata de mostrarle a un hije que lo que nos hace ya no nos gusta y no queremos más. Y vos sabes que te gustó, bueno ya no te gusta más. Las madres podemos darlo todo si queremos, el límite somos nosotras.

Por otro lado, permítanme hacer la siguiente reflexión: me hace un poco de ruido eso de que los niños decidan destetarse solos. Conozco hermosos casos donde ocurrió y me parece buenísimo, e inclusive un tanto envidiable. Pero muchas otras veces, quisiera decir la mayoría, se espera hasta el hartazgo y se termina destetando sobre las bases de un fastidio supremo. Con esto quiero decir: el destete es un duelo, si el niñe no lo hace por su propia voluntad les adultes, con todas las herramientas que hemos adquirido a lo largo de la vida, podemos dar un paso al frente y encararlo si así lo deseamos. Es una decisión muy importante y fuerte para cargar sobre la espalda de un ser tan pequeño.

#3 TODXS UNIDXS TRINFAREMOS

Durante toda la humanidad la crianza fue una tarea de tribu, de equipo. Una grupa que se acompañaba, empatizaba y contenía. La modernidad, el “progreso”, arrasó con eso, hizo de la maternidad una tarea solitaria, doméstica, y para colmo, debatible y juzgable por cualquier hijo de vecino o compañere de asiento de bondi. Callese señor.

Armate tu equipo, un grupo de contención (que puede ser de whatsapp, eh) Lo importante es que esté formado por los que no te juzgan, los que te hacen el aguante. Charlá mucho, encontrá un espacio de honestidad y aliento. A quien te ponga clavale el visto o decile: “nos vemos en unas semanas cuando esto sea una anécdota” y tenga ganas de charlar otros temas. Explicá con claridad: tomé una decisión que me cuesta, necesito contención y apoyo, no opiniones.

Importantísimo: No te permitas azotar por el opinismo real ni virtual. Que para culpa llevamos años de occidentalismo judéo-cristiano, lindo peso para las “madres santas”.

#4 ¡WE CAN DO IT!

Esto es muy simple y aplica a cualquier situación para con les hijes (esto último no tiene fact-checking). Si vos estás segura, confiada, determinada, la cría confiará en vos. Nada les genera más fastidio que la incertidumbre (a les adueltes nos pasa lo mismo no jodamos).

No hay vueltas, siempre fuiste el lugar de seguridad, esto no va a cambiar ahora. Si estás segura, no estás haciendo nada malo, ¡confía en tu deseo che!

#5 CON LA HORMONA A FAVOR (*)

El autoconocimiento es un un gran tip feminista por sí solo. Ahora ¿cómo podemos usar nuestro ciclo menstrual a nuestro favor? Sin dudas el mejor momento de nuestro ciclo para encarar esto, o cualquier cosa, es el post-menstrual, la etapa pre-ovulatoria. La subida de los estrógenos nos pone más aguerridas que nunca: es el momento “Me como el mundo”.

Eso sumado a: mucha agua, bajada del consumo de harinas blancas, sal y azúcares. Estás lista para hacer lo que quieras y decidas.

#6 NO TE CREAS TAN IMPORTANTE

Si bien ya sabemos, por las horas de diván, que muchos de los problemas que tenemos son por culpa de nuestros xadres, muchos otros no. De la misma manera que cuando uno crece tiene que dejar de echarle la culpa de las acciones de hoy a sus progenitores, tenemos que dejar de inculparnos por lo que podrá ocurrirle a nuestres hijes. No somos tan importantes, ni el centro de la vida de ellos. Un día van a crecer y te responderán los llamados monosilábicamente, ¿y sabés qué? no pasa nada, es el ciclo de la vida y es hermoso. No es que ya ni te amen, ni que sean traumados, ni nada. La única marca indeleble es la de el amor, el destete puede ser un acto de amor, que no te hagan creer lo contrario. El feminismo también lucha por dejar de incriminar las decisiones de las mujeres en su método de crianza.

#7 DALE TIBIA LECHE DE TU CUERPO

¡Enorgullecete! Alguien me dijo “cada día de lactancia en un triunfo”, si diste 90 días son 3 meses de triunfo. Si diste 2 años son 700 días dando la vuelta del mundo a la cacha de la maternidad. Todas son victorias por las que te has esforzado, pusiste el cuerpo, la entrega, el sueño, el amor. Vivís en un país que no te apoya en nada para que la lactancia sea amable, hay que remar en asfalto: las licencias son ínfimas, las de los padres inexistentes, si sos monotributista ni contás, ¿lactario? ¿y eso que es?, si tenés jardín dentro del laburo perteneces a la especie de semidioses.

En fin, si algo me enseñó la maternidad es que el feminismo debería ocuparse más de la implementación de estos derechos que le pertenecen a les niñes, madres y padres de nuestro país. Que cuando uno piensa en planes de salud como políticas de Estado, la lactancia (con leyes concretas, no como lindos cartelitos) debería estar entre las primeras medidas a tomar.

Esa es la batalla, no la que se da entre madres que se juzgan y oprimen, ponen emoticones de tristeza en tribus virtuales cuando otra decide contar que ya está agotada de amamantar o que prefirió dar la mamadera, inclusive que prefirió ni siquiera dar la teta. El patriarcado está demasiado activo oprimiendo a las mujeres como  para que nos subamos a ese Pony.

Mi consejo más humilde es: dale tibia leche de tu cuerpo, está buenísimo en todos los sentidos posibles, pero si no querés/podés no pasa nada, la m(p)aternidad no es una teta ni dos. La m(p)aternidad es algo inexplicable, irrepetible, tremendamente incondicional, amoroso, político e irreversible: disfrutalo, dura poco, y para siempre.


(*) Te recomiendo 1 libro y una app para profundizar en esto del auto-conocimiento feminista: “Manual Introductorio a la Ginecología Natural” de Pabla Pérez San Martín y App Lunar, Ama tu Ritmo.


2 comentarios sobre “Siete tips para un destete feminista

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