Seis tips para un destete feminista

| Por Lule Franco | Ilustra: María Tatumba |

Si sos una madre presente, empática, mimosa, lúdica, atenta. Si cometés errores, varios, inclusive repetidos, pero te mirás, mirás a la cría, pedís perdón, a vos, a él/ella, a quien corresponda. Si sos lo que vulgar y egocéntricamente denominan “buena madre”, pero querés destetar y te da culpa, miedo, inseguridad, he aquí mis seis tips para un destete empoderado y feminista:

1. No sos vos, soy yo

¡El feminismo es un movimiento plural transversal por la igualdad, la equidad y el empoderamiento de las mujeres!, grita al micrófono una mujer en una marcha contra la violencia machista. Te emociona, se te paran todos y cada uno de los capilares de tu cuerpo. Ese cuerpo que defendés, del que has aprendido a apropiarte, a pesar de todos, de cada uno y del maltrato que recibiste desde el minuto cero que te hiciste madre, ahí en la sala de un hospital.

Pero cuando de la teta se trata se te mezcla un poco todo. Tu cuerpo está agotado, te molesta cómo tu hije usa tu pezón de sintonizador de radio, la invasión, el asedio, a todo momento en todo lugar. Pero lo permitís, ¿cómo negarse a un hije? Son muy compradores estes enanites. Pero guarda con esto: las contradicciones si no se las asumen, te consumen.

Permitite ser honesta con vos y sobre todo con la cría, merecen la verdad, la honestidad: “Mamá no quiere más teta”, “el cuerpo es de mamá y ahora no quiere más” ¿Qué puede salir tan mal de un vínculo honesto? ¿De un límite a tus molestias? Nada puede salir mal cuando se trata de mostrarle a un hije que lo que nos hace ya no nos gusta y no queremos más. Las madres tenemos que darlo todo, todo lo que podamos, el límite somos nosotras.

Por otro lado, siempre me hizo un poco de ruido eso de que los niños decidan destetarse solos, conozco hermosos casos donde ocurrió y me parece buenisimo y envidiable.  Pero muchas otras veces lamentablemente, se espera hasta el hartazgo y se termina destetando sobre las bases de un fastidio supremo. Con esto quiero decir, el destete es un duelo, si el niñe no lo hace por su propia voluntad las adultas podemos dar un paso al frente e impulsar la situación, es una decisión muy importante y fuerte para cargar sobre la espalda de un ser tan pequeño. Me parece que nosotres tenemos un poco más de herramientas para afrontarla, si es que así lo deseamos y llevarla con más armonía, eso nada tiene que ver con ser falto de respeto, o compromiso, o esas atrocidades que se leen en los grupos de crianza, no te permitas azotar por el opinismo de Facebook. Que para culpa llevamos años de occidentalismo judéo-cristiano, lindo peso para las “madres santas”

2. ¡Hay equipo!

Durante toda la humanidad la crianza fue una tarea de tribu, de equipo. Mujeres que se acompañaban, empatizaban y contenían. La modernidad arrasó con eso, hizo de la maternidad una tarea solitaria, doméstica, y para colmo, debatible y juzgable por cualquier hijo de vecino o compañere de asiento de bondi. Te dejan solos con los pibes, pero después todos opinan, hermoso el machismo chiquis.

Esto es un duelo, sabelo. Armate tu equipo, un grupo de contención (que puede ser de Facebook ¡eh!) Lo importante es que esté formado por los que no te juzgan, los que te hacen el aguante. Charlá mucho, encontrá un espacio de honestidad y aliento. A quien te ponga peros mandale un besito y decile que nos vemos en unas semanas cuando esto sea una anécdota y tenga ganas de charlar otros temas. Explicá con claridad: tomé una decisión que me cuesta, necesito contención y apoyo, no opiniones.

3. We can Do It

Esto es muy simple y aplica a cualquier situación para con les hijes (en mi experiencia). Si vos estás segura, confiada, determinada, la cría confiará en vos. Nada les genera más fastidio que la incertidumbre. No hay vueltas, siempre fuiste el lugar de seguridad, esto no va a cambiar ahora. Si estás segura, no estás haciendo nada malo, ¡confía en tu deseo che!

4.Con la hormona a favor (*)

El autoconocimiento es un un gran tip feminista por sí solo. Ahora ¿cómo podemos usar nuestro ciclo menstrual a nuestro favor? Sin dudas el mejor momento de nuestro ciclo para encarar esto, o cualquier cosa, es el post-menstrual, la etapa pre-ovulatoria. La subida de los estrógenos nos pone más aguerridas que nunca: es el momento “Me como el mundo”. Eso sumado a: mucha agua, bajada del consumo de harinas blancas, sal y azúcares. Estás lista para hacer lo que quieras y decidas.

5. No sos tan importante

Si bien ya sabemos, por las horas de diván, que muchos de los problemas que tenemos son por culpa de nuestros padres, muchos otros no. De la misma manera que cuando uno crece tiene que dejar de echarle la culpa de las acciones de hoy a sus progenitores, tenemos que dejar de inculparnos por lo que podrá ocurrirle a nuestres hijes. No somos tan importantes, ni el centro de la vida de ellos. Un día crecerán y construirán un camino, y te responderán los llamados monosilábicamente, no pasa nada, es el ciclo de la vida y es hermoso. No es que ni te amen, ni que sean traumados, ni nada. La única marca indeleble es la de el amor, el destete puede ser un acto de amor, que no te hagan creer lo contrario. El feminismo también lucha por dejar de incriminar las decisiones de las mujeres en su método de crianza.

6. Dale tibia leche de tu cuerpo

¡Enorgullecete! Alguien me dijo “cada día de lactancia en un triunfo”, si diste 90 días son 3 meses de triunfo. Si diste 2 años son 700 días dando la vuelta del mundo a la cacha de la maternidad. Todas son victorias por las que te has esforzado, pusiste el cuerpo, la entrega, el sueño, el amor. Vivís en un país que no te apoya en nada para que la lactancia sea amable, hay que remar en mierda: las licencias son ínfimas, las de los padres inexistentes, si sos monotributista ni contás, ¿lactario? ¿y eso que es?, si tenés jardín dentro del laburo perteneces a la especie de semidioses.

En fin, si algo me enseñó la maternidad es que el feminismo debería ocuparse más de la implementación de estos derechos que le pertenecen a los niños y niñas, madres y padres de nuestro país. Que cuando uno piensa en planes de salud como políticas de Estado, la lactancia (con leyes concretas, no como lindos cartelitos) debería estar entre las primeras medidas a tomar. Esa es la batalla, no la que se da entre mujeres que se juzgan y oprimen, ponen emoticones de tristeza en grupos de Facebook cuando otra decide contar que ya está agotada de amamantar o que prefirió dar la mamadera, inclusive que prefirió ni siquiera dar la teta. Yo fui de esas que juzgaban (Dior me perdone) Hace rato que me pasé de bando, no juzgo más a nadie, ¿quién carajo me creía? El patriarcado está demasiado activo oprimiendo a las mujeres como  para que nos subamos a ese Pony. Sororidad ante todo.

Mi consejo más humilde es: dale tibia leche de tu cuerpo, está buenísimo en todos los sentidos posibles, pero si no querés/podés no pasa nada, la m(p)aternidad no es una teta ni dos. La m(p)aternidad es algo inexplicable, irrepetible, tremendamente incondicional, amoroso, político e irreversible: disfrutalo, dura poco, y para siempre


(*) Te recomiendo 1 libro y una app para profundizar en esto del auto-conocimiento feminista: “Manual Introductorio a la Ginecología Natural” de Pabla Pérez San Martín y App Lunar, Ama tu Ritmo.


Lule Franco
Lule Franco
María Tatumba
María Tatumba

2 comentarios sobre “Seis tips para un destete feminista

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