Los impuestos no entienden de paridad

Por Delfina Rossi | Ilustra María Tatumba

El proyecto #UNAyUNO que busca la introducción de listas electorales totalmente paritarias entre hombres y mujeres para diferentes niveles de gobierno, ha conseguido marcar la agenda pública, evidenciando la infra-representación de mujeres. Es -a mi entender- una hermosa forma de visibilizar la disputa de poder real que damos cotidianamente las mujeres desde múltiples lugares para construir una sociedad con equidad y justicia.

Pero aún más interesante es ahondar en la lógica que existe detrás del #UNAyUNO o del #50y50. Una mayor cantidad de mujeres tomando decisiones públicas puede transformar la sociedad de varias maneras: modificando las formas de hacer política, la manera de entender coaliciones o alianzas políticas, cambiando las lógicas de militancia en nuestros barrios y ciudades, las carreras que toman las mujeres jóvenes puede modificarse, pero también, las políticas públicas pueden cambiar para conseguir una mayor equidad.

Hoy muchas políticas publicas carecen de una perspectiva de género. Es decir, consideran que todos (sí, todos en masculino), somos iguales, y muchas veces esa igualdad obvia la diferencia que sufrimos por ser mujer, las particularidades físicas, o de construcción social. Por ejemplo, la medida de igualar la edad jubilatoria entre hombres y mujeres para quienes no tienen suficientes años de aporte es claramente penalizadora sobre las mujeres ya que ellas (por motivos muchas veces estructurales de la economía argentina) cuando son madres o amas de casa quedan fuera del mercado de trabajo, y cuentan generalmente con menor cantidad de años cotizados, por lo que un aumento de la edad jubilatoria no les reconoce esa particularidad, que se debe muchas veces a un reparto injusto de las tareas del hogar.

Otro tema clave es el impositivo. Si bien hay muchos aspectos sobre los impuestos que pagamos que deberíamos pensar si tienen o no un impacto diferente sobre las mujeres (por ejemplo, quizás podríamos considerar que las trabajadoras que son madres dejen de pagar ganancias por uno o dos años, o por qué los hombres no tienen la misma cantidad de días de permiso de paternidad), pensemos en el IVA. El Impuesto al Valor Agregado es un impuesto regresivo, es decir que todo el mundo independientemente de sus ingresos, lo pagan por igual. Esto es, cada vez que compramos algo, pagamos IVA.

Es verdad que hay productos exentos de IVA como el pan, los libros y los medicamentos, y algunos que tiene un gravamen del 10,5% de su valor, como los electrónicos y las frutas y verduras; para la mayoría de los productos la tasa general es de 21% y y en algunos casos alcanza 27%. Pero hay productos que las mujeres compramos por necesidad, no por opción, y que tiene un impuesto del 21%. Por ejemplo: necesitamos toallitas femeninas o tampones cada vez que menstruamos (¡y muchas lo hacemos durante más de 30 años!), o necesitamos pañales para bebes. A su vez, está comprobado que por una cuestión de ingresos y responsabilidades familiares, las mujeres usan una mayor proporción de sus ingresos en bienes y alimentos básicos, por lo que terminan pagando más IVA que los hombres. Ni hablar que el efecto regresivo del IVA se siento mucho más entre las mujeres de menores recursos.

Además, el propio mercado aplica un “impuesto rosa”, o sea, que determinados productos pueden tener un sobreprecio por el hecho de que son rosas – o para mujeres. Por ejemplo, las maquinitas de afeitar son más caras si son para ellas, o los desodorantes también.

Es decir, mientras que Macri cuando apenas asumió la presidencia quitó el impuesto a los autos de lujo o al champagne, las mujeres seguimos pagando el IVA de impuestos básicos e indispensables. Esperemos que llegue la paridad al Congreso y a las distintas cámaras provinciales y municipales, pero que también sirva para que haya un cambio en las políticas públicas. El #UNAyUNO tiene que permitir dos cosas: romper el techo de cristal y sacar a muchas mujeres del suelo pegajoso, sobre la cual muchas mujeres (principalmente las que menos tienen) transitan su vida cotidiana en la discriminación y la violencia institucional.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s