El día que me asumí feminista

Por Lucía Ríos | Fotos: Rocío Curia

Nunca me asumí como tal, y no sabía qué esperar de la marcha.

Las últimas semanas habían sido muy duras. 16, 51, 22, 83 años tenían. Y los números y estadísticas no son eso. Son mi hermana, mi vieja, mi tía, mi prima, mi abuela, mi compañera de laburo, el amor de mi vida. Y ayer no sabía qué esperar. Mi luto era una armadura. Sí, porque a veces siento que estoy expuesta. Sí, porque a veces tengo miedo. Pienso en Lucía. Caminé por Malabia, sin paraguas, empapada, cruzándome algunas mujeres vestidas de negro. No podía dejar de especular: “¿Será que estoy sugestionada y esto es casualidad?”. Entré al subte y en el andén… nada. Llegó el vagón de enfrente y me sentí observada de lejos. Apareció el mío y adentro empecé a sentir más miradas, cálidas. Eran, efectivamente, mujeres de negro y había una tremenda complicidad, amor, fortaleza y sonrisas entre ellas y yo. No las conocía y las quería abrazar tanto. Me emocioné y volví a pensar en Lucía. Intenté contarnos pero de verdad, éramos muchas. Me senté y a mi izquierda había una señora de 60 y pico. También de negro. Parecía orgullosa y era un augurio de lo que vendría más tarde.

Salí, me volví a empapar y crucé la Plaza de Mayo bailando, literalmente. En mi laburo paramos, estuvimos de luto, nos sacamos fotos con carteles, cantamos todas juntas, fuimos protagonistas y acompañadas respetuosamente por compañeros varones. Era la primera vez que me sentía tan conmovida, emocionada y sensibilizada.

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Foto: Rocío Curia

Facebook me mostró fotos de conocidos con carteles de #NiUnaMenos, y no podía dejar de pensar en la cantidad que conozco y que sé, ya sea por experiencia propia o ajena, que maltrataron mujeres de muchas maneras. Forros. Ay Lucía.

Llovía a más no poder y en otro momento de mi vida eso hubiera sido razón para volverme a casa. Pero no. No.

A raíz de esta convocatoria, muchas amigas publicaron historias terribles que habían sufrido a lo largo de su vida. Me vi reflejada en algunas. Qué difícil, carajo. Pero acá estamos, Lucía.

A las 18 nos fuimos directo a la plaza con varixs compañerxs. Paraguas, negro y carteles por todos lados. Las chicas del MAS cantaban armónicamente y gritándole al presidente: “Te vamos a sacar de la Rosada, Macri gorila y machista”. Maquillaje corrido, maquillaje murguero, de a dos, diez, de a una, la soronidad se hacía carne con el grito amazónico que daba la sensación de atravesar kilómetros, hasta las marchas en otros países, hasta los oídos del Estado ausente, hasta la pija de los violadores.

Ayer me asumí feminista.

Llegué a mi casa, miré a mi hijo y me di cuenta que algo en mí se había transformado. Para siempre. Toda acción, a partir de ese momento y por más pequeña que sea, estaría profundamente atravesada por la premisa de generar valor.

Y a vos, ¿qué te pasó?

 

2 comentarios sobre “El día que me asumí feminista

  1. Me encantó.
    Y sentí lo mismo.
    Y en la marcha por Micaela, me pasó lo mismo. Quise abrazar a una chica que portaba un cartel… y no me privé de ello. Le pregunté: te puedo abrazar? Me respondió: Obvio… y nos abrazamos y lloramos juntas. Porque no nos conocemos, pero nos conocemos tanto, Lucía…. tanto.
    Estoy en NU con tu viejo… te mando un beso y un abrazo enorme.

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