El orgullo no se ajusta

Por Rocío Varela | Ilustración Paula Abramovich

El colectivo LGBTI es uno de los más discriminados, perseguidos, golpeados y torturados por la policía, por el Estado y por la sociedad. No es novedad el ataque sistemático a los cuerpos que se corren de la heteronorma, y cuanto más visibles son, más profundo es el odio de las minorías conservadoras.

Hace un mes echaron a dos chicas del bar La Biela por acariciarse de manera “inapropiada”. El año pasado expulsaron a una pareja de lesbianas de la pizzería Kentucky, por besarse adentro del local. A Diana Sacayán la mataron por ser travesti, al dirigente hondureño René Martínez lo asesinaron por ser gay, a Lautaro Blengio lo torturó la policía de Miramar por ser militante de los derechos de las disidencias sexuales. En Mar del Plata crecen los ataques neonazis y en Estados Unidos masacraron a cincuenta personas en un boliche gay. Y así, la lista es larga.

En la lucha del movimiento LGBTI hay grandes conquistas de derechos, con momentos más ofensivos y otros más defensivos. Sobran motivos para pensar que la nueva etapa que vive el país pone en jaque cualquier intento de profundizar las políticas que tiendan a la igualdad de género. Porque el poder político conservador agarra fuerte de la mano al patriarcado, ese fantasma que nos persigue desde antes de que este mundo fuera capitalista. Configura un régimen dominado por el hombre blanco y heterosexual que hace oídos sordos frente a la palabra “diversidad”.

Qué podemos esperar entonces de un gobierno macrista que se respalda en el giro a la derecha de gran parte de la región latinoamericana. Incluso apoyando el golpe de Estado en Brasil y recibiendo a su golpista. Difícil es romper con el modelo de la familia “tipo” cuando nuestro presidente lo representa fielmente con una Juliana Awada tan espléndida como decorativa.

Sabemos que no sería una movida astuta promover el odio disidente, mucho menos ir en contra de los derechos ya adquiridos. Por eso un Piter Robledo en la Subsecretaría de Juventud, por eso una Fabiana Tuñez en el Consejo Nacional de la Mujer. Pero aún así no hay una agenda que profundice los últimos logros obtenidos con la Ley de Identidad de Género, el Matrimonio Igualitario y el cupo laboral trans en Rosario, como sería por ejemplo, avanzar con una ley antidiscriminatoria, ya impulsada por la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y 100% Diversidad y Derechos.

No hace falta ni siquiera hacer una búsqueda demasiado exhaustiva para encontrarnos con el voto en contra del matrimonio igualitario de Gabriela Michetti, actual vicepresidenta de la Nación vinculada al Opus Dei; voto del cual se “arrepintió” el año pasado. O el comentario de Macri donde afirma: “No puede haber nada más lindo de que te digan qué linda que sos, por más de que esté acompañado de una grosería, que te digan, no sé, qué lindo culo tenés”. O sin ir más lejos, vale la pena recordar la campaña “PROtegete”, que pretendía concientizar sobre el VIH con un flyer que mostraba una vagina con cierre. Inmediatamente fue repudiado por su carácter retrógrada y alusivo a la abstinencia como forma de prevenir la enfermedad. En su momento Esteban Paulón, presidente de la Federación Argentina LGBT (FALGBT), rechazó la iniciativa a través de su cuenta de Twitter donde sostuvo que la campaña es “retrógrada y machista porque violenta el cuerpo y la libertad de las mujeres”.

Los episodios como el de las chicas en La Biela son reflejo de una sociedad a la que todavía le cuesta deconstruirse y convertirse en verdaderamente inclusiva. Cada día más lejos de eso cuando desde el poder político se legitima el ajuste, la represión y el vaciamiento de políticas que buscan ampliar los derechos.

La derecha avanza, pero nosotrxs no retrocedemos. Cada vez que nos echen vamos a volver, cada vez que nos callen vamos a gritar más fuerte y cada vez que nos quieran esconder vamos a hacernos más visibles. Porque si algo nos enseñó la lucha del movimiento LGBTI es que no hay nada de qué avergonzarse, como dijo Carlos Jáuregui: “en el origen de nuestra lucha, está el deseo de todas las libertades”. Por eso, a cada ofensiva responderemos con amor y orgullo.

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